sábado, 20 de febrero de 2010

Huelga de Río Blanco

                                                           Fca. de Hilados y Tejidos 
  Río Blanco, Ver.
 1907 2010

Siete de Enero
Huelga de Río Blanco
Estos gobiernos ignorantes y vergonzosamente antinacionales que padece nuestro México se han empeñado en querer desaparecer las páginas de la historia que debían relucir en los libros de texto como orgullo de nuestra nación, así como difundirse para que los hombres del futuro tengan ejemplos de valentía y de patriotismo y, cuando asuman la dirección del país, erradiquen de una vez por todas a la pandilla de rateros, pseudos economistas, cobardes, serviles y traidores que hoy tienen en su poder a las instituciones públicas y a la misma Patria.

¿Alguien oyó hablar alguna vez de los Flores Magón?... Sí, tal vez, ¡Felicidades!, pero, ¿oyeron acerca de la huelga de Río Blanco?, ¡Bravo!

El descontento de los trabajadores de las factorías de hilados y tejidos instaladas en las poblaciones veracruzanas de Río Blanco, Nogales y Cd. Mendoza (antes Sta Rosa), llegó a su explosión precisamente el día siete de enero de 1907.

Cansados de los bajos salarios, discriminación y malos tratos y vendidos a las tiendas de raya de un tal Víctor Garcín, ubicadas en cada una de las tres poblaciones, los obreros, con el asesoramiento de los Flores Magón, iniciadores y pioneros del movimiento revolucionario de 1910, decidieron, con la participación de los trabajadores de las tres grandes fábricas, adherirse al Gran Círculo de Obreros Libres, organización nacional presidida por Ricardo Flores Magón que tenía como objetivo principal la defensa de los trabajadores ante la opresión de que eran objeto por la connivencia de los empresarios con el despreciable dictador Porfirio Díaz.

Este desgraciado sátrapa (que tanto glorificaron Vicente Fox y “Miguelito” Alemán), ordenó al entonces jefe político de Orizaba, Ver. acosar a los dirigentes locales de la organización para desintegrarla.

Es bueno aclarar que a esas fechas, el número de huelgas de la industria hilandera a nivel nacional , era de noventa y tres fábricas, por la acción, principalmente, del activismo de los hermanos Flores Magón, que preparaban tanto el posterior movimiento revolucionario para el derrocamiento del régimen porfirista, como el cambio del sistema económico, tal como en la actualidad los mexicanos queremos acabar con los malditos que se hacen llamar neoliberales y que han impuesto un desastroso sistema económico que nos ha llevado al caos en medio de latrocinios y corrupción, como nunca vistos.

El Siete de Enero:

A las cinco de la mañana sonaron como de costumbre los silbatos de las fábricas textiles de la región llamando al trabajo a los obreros.

Por un incidente sin importancia (como tirarle el pan al suelo al empleado de la tienda de raya de Río Blanco, propiedad de Víctor Garcín), se calentaron los ánimos a las puertas de la fábrica. Tal vez, como nos relata otra versión, un obrero baleado y muerto por un empleado de la tienda. Ya entonces algunos obreros que habían entrado a la fábrica, salieron de ella y se unieron a los trabajadores que habían decidido iniciar la huelga.

Acto seguido, la tienda de raya fue apedreada e incendiada, dando inicio los graves acontecimientos. Los trabajadores en columna se dirigieron rumbo a Nogales manifestando su descontento y con intención de destruir la siguiente tienda de raya.

En el contingente se destacaba la figura de Lucrecia Toriz, activista que pasó a la historia y a quien no se podrá nunca desconectar de estos hechos. Al frente, abanderada con el pabellón nacional, gritando ¡Viva México! marchaba una mujer de nombre Margarita Martínez que presidió la marcha hacia Nogales a incendiar la tienda de raya.

Por su parte las fuerzas rurales (paramilitares al mando del jefe político de Orizaba, de nombre Carlos Herrera), emprendieron la persecución de la columna de trabajadores hasta Nogales donde hicieron la primera descarga cayendo las primeras víctimas, pero ya la tienda de raya de ese lugar también había sido quemada. La columna siguió, perseguida, con rumbo a Sta Rosa donde los obreros de esta factoría esperaban a sus compañeros y habían incendiado también, como en Río Blanco y Nogales, la tienda de raya.

Anselma Sierra, vecina de la región, al percatarse de la persecución de los trabajadores

que iban siendo diezmados con las descargas de fuego, se parapetó en un pequeño puente esperando a los rurales y armada de una pistola les disparó a boca de jarro haciéndolos retroceder y logrando además huir sin que jamás se le haya vuelto a ver.

¡Qué mujeres, de veras! En aquellos hechos: Anselma Sierra, Lucrecia Toriz, Margarita Martínez, Dolores Larios, Carmen Cruz, Isabel Díaz de Pensamiento y las esposas de cientos de trabajadores indecisos a quienes convencieron de apoyar la huelga.

Josefa Ortiz, Leona Vicario, Carmen Serdán y hoy mismo: Digna Ochoa (qepd), Comandante Ramona (qepd), Comandante Esther.

Solamente compárelas usted con las ratas que han llegado a Jefas de Gobierno, a lideresas sindicales y hasta la máxima cúpula a robar inconmensurablemente los fondos nacionales en nombre de actividades de beneficencia. ¡Puf! ¡Qué peste!

El próximo siete de enero que ustedes vivan, recuerden a estos mártires: cuatrocientos, al menos, (hombres, mujeres y niños) cayeron bajo las balas del Porfirismo (“mátenlos en caliente”) y el fusilamiento de Rafael Moreno y Manuel Juárez, presidente y secretario del Gran Círculo de Obreros Libres, frente a la fábrica textil de Río Blanco.

La huelga de Río Blanco, como la de Cananea de 1º de junio de 1906 fueron precursoras de la revolución mexicana.

Si estos desgraciados vende patrias que padecemos, quieren borrar los hechos históricos que enaltecen a los verdaderos mexicanos, relátaselos a tus hijos, nietos, hermanos o amigos y les darás algunas cápsulas de educación cívica y ejemplos valiosos.

 Dzunum

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